Érase una vez, un niño que soñaba con tener una moto. Se esforzó por juntar centavo por centavo, se esclavizo trabajando de lunes a viernes en un galpón en pleno verano, para llegar al viernes a la tarde sin más que hacer que tomarse un colectivo para su trabajo de fin de semana. Lo dijo Cohelo “cuando alguien desea algo el universo entero conspira para que se cumpla”(o algo así, se entiende la metáfora igual, sin necesidad de ser literal). Así fue que tanto esfuerzo valió la pena. Aquel niño, convertido ya el joven adulto, finalmente tuvo su primer moto.¿Para que? Simplemente para chocarla a los 5 días de obtenerla.
En el intento de esquivar un pozo, el señor que conducía, se llevó puesto un termotanque que estaba en el cordón de calle Alem. Si, un termotanque, que hasta quien escribe (que bastante colgadita es) lo vio. Un termotanque…el muy gil. Pero es muy fácil decirlo así, sin escrúpulos, ahora que ya paso. Pero en el momento ¡ahí los quiero ver! Porque si uno se lleva puesto un termotanque, sabe que no es la persona muy avivada, y nada peor que alguien te diga “¿No lo viste?”. Y no pelotudo, lo vi pero me encanta chocar con termotanques, es como un hobby nuevo que tengo. Otra frase que podría haber surgido es “Que boludo eh!”. La reacción hubiera sido similar a la anterior, aunque con menos ironía y un poco de bronca , prácticamente me hubiera mandado a inventar una maquina del tiempo asi puedo volver a la *** de mi madre. No había forma de salir ilesa de la situación y quedar en silencio no era una opción, por lo que con la diplomacia que me caracteriza, ahí,en medio del ojo del huracán, aposte a un simple “¿Pero vos estas bien?”.Glorioso.
Porque estas situación es como cuando un amigo se entera que es cornudo. No le podes decir “Hey bolsa de cuernos, tal cosa”al otro día de que le llega la amarga noticia. ¡No señor! Hay, para todo, un tiempo especifico de espera que el amigo debe respetar. Por eso y ahora si, después de una semana, nos podemos despachar con un: “Que gil leo, chocar así” o hilar mas fino y, con ironía, decir “La moto no es lo tuyo, pero en los clasificados hay un par de tractores que te vendrían re bien”. Pero para que no haya rencores, voy a decirlo: ¡Felicitaciones por la moto, monin!