Al momento de encender la caja boba (aunque ya son borrosas las fronteras entre la caja y quien elige mirarla) ya sabemos con lo que nos vamos a encontrar: Un desfile de tristes personajes que va desde 20 pavotes encerados en una casa que hubo que fumarse durante 3 meses, hasta un vejete traba que devino pseudo-vedett auspiciado por Crónica tv. Entonces,¿Cómo negarle un lugarcito a un narcisista que pegó de grande la herencia de papá?
Es así, que en una de mis interminables noches de imsonio, que ya son moneda corriente en mi vida, me vi recurriendo al famoso “zapping” del cual muchos se aferran, para justificar como es que están al tanto de la farándula.
Eran las
Estaba Lord Ricardo Fort, con una horita de reloj nada más que para él. Y no es por nada, es mas, paradójicamente (salvo algunos deslices) todavía no me ha de caer tan mal el chocolatero este, pero tampoco para darle tanta pantalla. Cuanta razón tenía Marx, no vuestro amigo el zurdo, el otro, “Grouchito”; cuando decía que encontraba a la televisión muy educativa, cada vez que alguien la encendía, se iba a otra habitación y leía un libro. Si ya lo se, la culpa no es del chancho…Pero los productores (metafóricamente, chanchos) se aferran del famoso argumento de “la gente después de laburar todo el día, llega a su casa y tiene ganas de entretenerse un rato” y con eso, Zas! Nos encajan la televisión que tenemos. Habría que aclarar que entretener, no es estupidizar, a ver si así hacen algo mejorcito. Por lo menos, mientras dure mi imsonio.
